Acuerdos de la XVIII Conferencia de las Partes de la ONU sobre Cambio Climático (COP18).

En la ciudad de Doha (Catar), representantes de 194 países luego de más de dos semanas de discusiones, llegaron a ciertos acuerdos mínimos que dejan otra vez entender la importancia global del tema de cambio climático; sin embargo los acuerdos todavía no cumplen con las expectativas que se espera de estos megaeventos.  Entre los acuerdos más importantes que han surgido en el portal climático de Doha, se destacan los siguientes:

Se concretó la prórroga del Protocolo de Kioto (segundo periodo), hasta el año 2020. Este protocolo fue firmado en diciembre de 1997, y entró en vigencia en febrero de 2005 y expiraba en diciembre del 2012. Algunas de las condiciones de este nuevo acuerdo se traducen en que los países en desarrollo tendrán plazo hasta el 2013 para proponer sus exigencias de mayor ayuda financiera para contrarrestar los efectos que ha causado el calentamiento global y por su parte los países más ricos revisarán sus metas de reducción de gases el 2014 (que no superaran el 20% de sus emisiones con relación a las emisiones de 1990). Sin embargo países como China, Brasil y la India todavía siguen ser incluidos pese a su incidencia económica y en la producción de emisiones de GEI. Además países como Estados Unidos, Canadá, Japón, Nueva Zelanda y Rusia siguen sin comprometerse a firmar el nuevo acuerdo.

Con relación al financiamiento, todavía existe incertidumbre acerca del funcionamiento y sobre todo de la capitalización del  Fondo Verde para el Clima, mismo que debería disponer de 100 mil millones de dólares anuales para que puedan ser utilizados antes del 2020. Este fondo será destinado a brindar ayuda financiera a los países en desarrollo para que puedan diseñar e implementar acciones para disminuir las emisiones de GEI

Entre otros temas que se ha iniciado a discutir oficialmente se mencionan: (a) Los Mecanismos de Mitigación alternativos no Basados en Mercado así como la forma de su financiamiento. Donde se analiza la pertinencia de un conjunto de propuestas y posiciones de los países en desarrollo, y de nuevas alternativas s que siempre han estado ignorados y excluidos del debate en el marco de la Convención sobre Cambio Climático. (b) también se ha consensuado que el Mecanismo Internacional de Daños y Pérdidas sea desarrollado y aprobado en la COP19; este mecanismo busca encontrar respuestas rápidas y concretas ante los impactos de eventos climáticos extremos.

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Restauración Ecologica

La Restauración Ecológica en el Ecuador.

La práctica de la restauración ecológica en el ecuador constituye una actividad todavía incipiente, sin embargo se evidencia procesos de recuperación de ecosistemas degradados desde varios años atrás. Estas experiencias generalmente se han centrado en el análisis de la problemática de la regeneración secundaria y la reversión del proceso de degradación; dando menor énfasis a al análisis de los factores que limitan la restauración. En este análisis se aborda el avance de la restauración en el Ecuador en base a tres aspectos: (1) conceptual y fundamentos teóricos; (2) instrumentos legales; y (3) conocimientos técnicos científicos

1. Conceptual y fundamentos teóricos

Con relación a los conceptos y fundamentos teóricos de la restauración ecológica; se ha presentado una discusión muy dinámica en todos los niveles (p.ej., internacional, nacional y local), sobre los alcances del concepto de la restauración. Como ejemplo se mencionan dos conceptos ampliamente difundidos y que han tenido aceptación en todos los niveles. (a) se trata por un lado de la restauración ecológica; entendida el proceso de ayudar el restablecimiento de un ecosistema que se ha degradado, dañado o destruido (SER 2004); y (b) por otro lado la Restauración del Capital natural, es un concepto relativamente nuevo que relaciona a la naturaleza con una economía ética; considerando la biodiversidad y el conjunto de ecosistemas existentes en la Tierra, por lo que es complejo de valorar en términos monetarios, ya que posee un valor inconmensurable. Además permite examinar los costos económicos de las pérdidas a niveles global, regional, y local, y los costos o beneficios de las acciones para reducir las pérdidas de biodiversidad, por ejemplo, mediante las discusiones de política pública y legislación ambiental (www.teebweb.org, Aronson et al. 2007, http://www.rncalliance.org).

Por otro lado, a pesar que la restauración ecológica es un concepto relativamente nuevo en el país, existen evidencias de sus uso y enfoque desde la década de los 70; Por ejemplo Acosta Solis (1974) en uno de sus tratados define a la Rehabilitación ecológica como la restitución de Recursos Naturales donde se han perdido, destruido o degrado; que comprende la recuperación de suelos erosionados, la renovación de fuentes hídricas, la reforestación y la repoblación de cotos de caza y pesca. Haciendo un análisis entre los  concepto de Acosta Solis y los actuales que se usan sobre todo de los ecólogos y restauradores de la Sociedad para la Restauración Ecológica, y de la Alianza para Restauración del Capital Natural, casi corresponde, casi por completo, a la que actualmente usa la SER (2004), y que ha sido modificada hasta la definición de la rehabilitación ecológica.

En el país, es interesante mencionar que la restauración como concepto, ha sido en la normativa forestal ecuatoriana. Por ejemplo en el libro III del Régimen Forestal del TULSMA, se menciona el concepto de restauración, el mismo que es conceptualizado como el conjunto de actividades tendientes a la recuperación y restablecimiento de las condiciones que propicien la evolución de los procesos naturales y mantenimiento de servicios ambientales

2. Instrumentos legales

Con relación a los instrumentos legales, se puede decir que el país existen los instrumentos adecuados para iniciar a trabajar en restauración de los ecosistemas degradados. Pues se dispone de una serie de normativas desde el ámbito constitucional que pueden soportar procesos de restauración. A continuación se presenta un resumen de los principales elementos normativos relacionados a la restauración en el Ecuador. Manifestando que el marco jerárquico está dado por la constitución, las leyes orgánicas (leyes orgánicas y códigos), los reglamentos y las normativas técnicas.

Uno de los aspectos más sobresalientes está el tema del derecho que tiene la naturaleza a la restauración (Art. 72 de la Constitución Política del Ecuador). Esta restauración será independiente de la obligación que tienen el Estado y las personas naturales o jurídicas de Indemnizar a los individuos y colectivos que dependan de los sistemas naturales afectados. En los casos de impacto ambiental grave o permanente, incluidos los ocasionados por la explotación de los recursos naturales no renovables, el Estado establecerá los mecanismos más eficaces para alcanzar la restauración, y adoptará las medidas adecuadas para eliminar o mitigar las consecuencias ambientales nocivas. En el Artículo 73, por su parte se manifiesta que el Estado aplicará medidas de precaución y restricción para las actividades que puedan conducir a la extinción de especies, la destrucción de ecosistemas o la alteración permanente de los ciclos naturales; así mismo se prohíbe la introducción de organismos y material orgánico e inorgánico que puedan alterar de manera definitiva el patrimonio genético nacional.

Por su parte en el Plan Nacional del Buen Vivir, se destaca la necesidad de implementar políticas que incentiven la conservación, restauración y mantenimiento del patrimonio natural del Ecuador. En este contexto dentro del objetivo 4 que garantiza los derechos de la naturaleza y promover un ambiente sano y Sustentable; se han diseñado estrategias entre las que se destacan: (1) Impulsar la investigación para la restauración, reparación, rehabilitación y mejoramiento de los ecosistemas naturales y la estructura de las cuencas hidrográficas; (2) fomentar acciones de manejo integral, eficiente y sustentable de las tierras y cuencas hidrográficas que impulsen su conservación y restauración con énfasis en tecnologías apropiadas y ancestrales que sean viables para las realidades locales

A pesar que en la actual Ley Forestal y de Conservación Áreas naturales y Vida Silvestre, no se contempla a la restauración ecológica como una actividad prioritaria; sino más bien solo se trata como una infracción. Por ello, el artículo 78, se hace referencia que en el caso de tala, quema o cualquier acción destructiva, ocurrida en ecosistemas altamente lesionables (p.ej., manglares, paramos, etc.) serán sancionados con una multa equivalente al cien por ciento del valor de la restauración del área talada o destruida. En este contexto existe una incongruencia entre la que manifiesta la constitución (derecho de restauración de la naturaleza), y las sanciones leves presentes en la actual Ley Forestal, lo cual se traduce que esta ley debe ser reformada y este tema debe ser tratado a la profundidad del caso y sobre considerando el alcance del artículo 72 de la Constitución.

En el Texto Unificado de la Legislación Ambiental Secundaria (TULSMA según la última reforma), especialmente en el libro III del Régimen Forestal, se trata a mayor profundidad el tema de la restauración. El tratamiento lo hace de una forma más o menos holística, pues presenta desde la definición hasta la valoración de la restauración. De esta manera según esta normativa, se entiende por Restauración al conjunto de actividades tendientes a la recuperación y restablecimiento de las condiciones que propicien la evolución de los procesos naturales y mantenimiento de servicios ambientales.  Además se presenta elementos importantes que orientan los procedimientos para la valoración de la restauración de los servicios ambientales afectados por alguna actividad humana; en este contexto se menciona en el TULSMA que el valor de la restauración es el costo generado por las actividades necesarias para la recuperación a su estado inicial y la compensación de los servicios ambientales perdidos, de un ecosistema altamente lesionable que ha sido dañado.

Por otra parte, en los anexos uno y dos del Libro 3, del TULSMA, se explica el procedimiento para la valoración de los costos asociados a la restauración; donde en términos generales se debe considerar los siguientes aspectos:
(1)    un diagnostico que incluye: (a) la ubicación del área, superficie y características físicas generales; (b) la vegetación y uso del suelo; (c) la situación socio-económica local y actividades productivas relevantes; (d) el estado de afectación inicial del ecosistema (previo el daño) y nivel inicial de uso de servicios ambientales; (e) el estado de afectación final del ecosistema (después del daño) y nivel actual de uso de servicios ambiental; (f) la biodiversidad inicial antes del daño y aumento de biodiversidad después de la restauración; y (g) el grado de afectación de las personas.
(2)    La definición de servicios ambientales afectados, por acciones destructivas del ecosistema, diferenciando aquellos que pueden ser recuperados, mediante una serie de actividades, denominados recuperables, y aquellos que no se podrán recuperar, los cuales se considerarán como perdidos. Para esta lista de chequeo se requiere considerar los siguientes criterios: (a) servicios ambientales utilizados por la comunidad local; (b) servicios ambientales que generan ingresos para la comunidad local; (c) servicios ambientales potenciales para la utilización y generación de ingresos para la comunidad local; (d) abundancia o escasez a nivel regional de los servicios ambientales afectados; (e) posibilidad de recuperación del servicio ambiental; (f) importancia global del servicio ambiental.
(3)    La estimación del valor de restauración, debe ser calculada a través de dos tipos de costos: (a) los costos de recuperación y (b) los costos por pérdida de servicios ambientales. Para la determinación de los costos de recuperación, se deberá determinar las actividades necesarias para la recuperación de los servicios ambientales del ecosistema afectado, indicando la cantidad necesaria (en unidades), el tiempo esperado para la recuperación (en años) y el costo unitario (en USD/unidad). Por su parte para la determinación de los costos de los servicios ambientales perdidos; se debe conocer el nivel de producción de los servicios ambientales previa la afectación del ecosistema; este nivel de producción varía entre 0 y 100%.

En el contexto de Medidas de Compensación socio-ambiental, el MAE como Autoridad Ambiental Nacional, en el marco del Programa de Reparaciones Ambientales y Sociales (PRAS), desarrolla el Subprograma de Compensaciones Socio-Ambientales orientado a la restauración de los ecosistemas y bienes ambientales que proveen los servicios ambientales afectados por una actividad proyecto productivo, extractivo o de infraestructura. Para financiar dichas medidas, el MAE en coordinación con SENPLADES y el Ministerio de Finanzas, vigilarán que dichos proyectos incluyan en sus planes de inversión un porcentaje equivalente a un porcentaje del costo de la obra o presupuesto anual de la actividad, destinado a la compensación de los bienes ambientales afectados que proveen los servicios ambientales.

3. Conocimientos técnicos científicos

Con relación a los conocimientos científicos existentes para emprender procesos serios de restauración, en el Ecuador podemos decir que este conocimiento, es aún incipiente, prueba de ello son los pocos estudios llevados a cabo en el país. Por ejemplo se realizó una exhaustiva revisión en diferentes fuentes sobre los trabajos de restauración desarrollados en el Ecuador, y solo se pudo encontrar doce estudios referentes a este tema, publicados en el periodo 1979-2010. Además los estudios de restauración se han incrementado considerablemente en el año 2010; lo cual sin duda muestra de que la restauración ecológica en el país cada día cobra mayor importancia.

La restauración de la cobertura vegetal ha sido el tema que más se ha puesto énfasis en el Ecuador, y los estudios se han enfocado a la evaluación de la regeneración natural, y el manejo de pasturas. En cuanto a restauración de suelo, los trabajos realizados se han enfocado a conocer como la presencia de especies exóticas pueden condicionar de manera positiva o negativa la calidad del suelo (nitrógeno y materia orgánica), y las implicaciones que esto tiene sobre la restauración del bosque tropical. Mientras tanto el único trabajo encontrado en el área de fauna ha sido el efectuado para conocer el rol de la reintroducción de especies en peligro en la restauración de ecosistemas:

Por otro lado, considerando los ecosistemas en los que más se ha trabajado en el tema de restauración ecológica, se encontró que el ecosistema seco de la región insular (Galápagos) es el que registra mayores inversiones en restauración. Por su parte a nivel continental los ecosistemas que siguen en orden de importancia de acuerdo al número de estudios sobre restauración ecológica son el bosque húmedo montano (oriental y occidental de la sierra), el bosque húmedo amazónico y el manglar. Esto demuestra que hay ecosistemas como el bosque seco, humedales y páramos en donde no existen evidencias de publicaciones de trabajos de restauración.

Con relación a experiencias locales de restauración, a pesar que no están publicados en revistas indexadas, existe una experiencia bastante considerable de trabajos que ingresan a ser consideradas como restauración. Se presenta el ejemplo de la zona siete de planificación (anteriormente llamada región sur del Ecuador), donde el tema de la restauración ecológica ha sido trabajado desde la década de los noventa, pero en esta década donde el tema empieza a tomar fuerza, con investigaciones realizadas en el ecosistema montano; evidenciándose un trabajo conjunto de las universidades de la zona (Universidad Nacional de Loja  y Universidad Técnica Particular de Loja) y otras instituciones locales como Naturaleza y Cultura Internacional, la fundación Arcoíris. A pesar que el enfoque no ha sido específicamente el tema de restauración, los estudios que se han realizado en el marco de programas y proyectos en la zona siete, han generado los insumos técnicos necesarios para poner en práctica procesos de restauración. Temas como caracterizaciones biológicas y ecología reproductiva de especies de flora has sido los temas que más se han abordado.

Los procesos utilizados en la región para la restauración de ecosistemas degradados (ver Figura 1) y el concepto del alcance de la restauración (Figura 2); son básicamente de dos tipos.

1)    Procesos Naturales, entre las que se destacan las siguientes técnicas regeneración natural, y la sucesión natural (Cueva et al. 2007, Aguirre et al. 2010)
2)    Procesos Antrópicos, con dos técnicas: (a) restauración y (b) recuperación; estos dos a tevés de técnicas de enriquecimiento de plantaciones exóticas (Aguirre 2007, Aguirre et al. 2007, Aguirre y Weber 2007), y plantaciones mixtas (Cueva et al. 2007)

Figura. 1. Proceso de Restauración ecológica utilizado en la región Sur.


Figura 2. Modelo de restauración Ecológica, líneas discontinuas muestran la degradación de los recursos en comparación al ecosistema en estado inicial, los triángulos indican los servicios ecosistémicos y el círculo interno representa el ecosistema, el segundo círculo representa las presiones sociales (fuente: modificada de Aronson et al. 2010).

Entre las técnicas usadas para la restauración de los ecosistemas en la región sur del Ecuador, se presentan a continuación:

Formación de bosques mixtos a través del enriquecimiento de plantaciones forestales degradadas

Debido a las condiciones ambientales de los sitios abandonados, la sucesión natural es muy lenta y puede tomar varios años hasta lograr establecer una cubierta forestal (Günter et al. 2007). Bajo estas condiciones la reforestación es considerada como una de las alternativas más promisorias para reconvertir estos ambientes degradados en áreas productivas. Sin embargo en el Ecuador y en la región sur las plantaciones forestales han sido establecidas casi exclusivamente con especies exóticas Pinus y Eucalyptus. Además en las plantaciones forestales existentes, no se han implementado acciones de manejo, por lo que se desconoce su potencialidad de aportar a la rehabilitación e incremento de la biodiversidad.

Durante los últimos años se han publicado estudios que enfatizan el potencial de las plantaciones con especies exóticas para promover la reforestación de tierras degradadas y abandonadas (p.ej., Fimbel y Fimbel 1996, Lugo 1997, Parrotta et al. 1997, Feyera et al. 2002). Algunas especies exóticas como pinos y eucaliptos han demostrado ser capaces para adaptarse a las duras condiciones de tierras abandonadas (Sabogal 2005). Así mismo la regeneración natural de ciertas especies nativas pueden establecerse y desarrollarse bajo doseles de las plantaciones lo cual a mediano plazo puede apoyar la transformar de plantaciones forestales en ecosistemas con especies nativas comerciales (Aguirre y Weber 2007).

Según algunos estudios (p.ej., Aguirre 2007, Aguirre y Weber 2008), indican que para la región sur del Ecuador, las plantaciones de enriquecimiento puede resultar una interesante opción para convertir plantaciones de especies exóticas en sistemas o ambientes más naturales, los cuales pueden contribuir a la restauración de la biodiversidad.

Figura. 3. Proceso de degradación en los ecosistemas tropicales de montaña región 7 sur del Ecuador, desde bosques naturales hacia matorrales con llashipales, Fuente (Aguirre et al. 2007).

Mejoramiento de la propagación de especies forestales nativas

La reforestación con especies nativas podría constituirse en una herramienta promisoria para la rehabilitación y restauración de los ecosistemas degradados (Aguirre et al. 2007), sin embargo hace falta un mayor conocimiento de la ecología, silvicultura y sobre todo de la biología reproductiva de las especies nativas; por ello el éxito de programas de restauración dependerá en gran medida de la disponibilidad de material apropiado (plántulas) para la plantación.  Antes de ser transplantadas al campo definitivo, una plantula tiene que pasar a través de las etapas expuestas en el proceso de producción de plantas (Figura 4).  La estrategía asumida para la optimización de la propagación de plantas es el mejoramiento de la sobrevivencia y el desarrollo de las plantas en cada uno de las etapas. Pequeños pero constantes  logros en cada nivel de las etapas de producción pueden representar considerables ventajas por la combinación de varias técnicas mejoradas de propagación.

La micorrización en vivero es otra de la las técnicas que puede incrementar la calidad de las plántulas y asegurar el éxito de su establecimiento en el campo definitivo. Por ejemplo experimentos con micorrización de plántulas de aliso (Alnus acuminata) con inóculos provenientes de suelo de bosque y suelo de rodales de aliso incrementa notablemente la biomasa de sus plántulas, condición que se traduce en la obtención de plántulas de calidad superior capaces de superar sin inconvenientes el shock de plantación.

Figura 4. Escenarios para la optimización de la propagación de especies forestales nativas en la región sur del Ecuador, en la figura se muestran los 10 procesos considerados como necesarios para la reforestación con especies nativas. Fuente Aguirre et al. (2007).

4. Consideraciones prácticas

A pesar que se dispone de un incrementado considerable de escenarios para discutir las bondades de la restauración; así como se han producido publicaciones, todavía se evidencia confusiones de los alcances y sobre todo las técnicas para abordarla.

Se requiere de la construcción de manuales y protocolos para la restauración de ecosistemas degradados. Por ejemplo donde se especifiquen aspectos como por ejemplo escenarios de referencia; especies prioritarias a sembrar en programas de restauración de Bosques, modelos

Las intervenciones silvícolas pueden ser una herramienta valiosa para acelerar la recuperación de la productividad de los bosques y la biodiversidad en tierras abandonadas y por lo tanto para mejorar la situación socio-económica de los agricultores. Un requisito previo para el éxito es que las medidas previstas se consideran muy de cerca la situación real y las condiciones ambientales de la zona objetivo.

Un conocimiento más profundo acerca de técnicas, estrategias, tácticas de aplicación, seguimiento y monitoreo (p.ej., evaluación de los niveles de degradación, características competitivas de las especies nativas, técnicas de producción de plántulas, atributos de ecosistemas restaurados, etc.) pueden ayudar a mejorar el proceso de restauración en el país y evitar los altos costos o pérdidas.

Se requiere de procesos integrales de capacitación y comunicación en técnicas y métodos de restauración, esta capacitación puede darse a través de métodos formales e informales. Por ejemplo en la maestría Biodiversidad en Áreas Tropicales y su Conservación se incluye el módulo “Restauración Ecológica y del Capital Natural”, que se nutre de realidades históricas y contextos ecológicos ibéricos y latinoamericanos, y cuyo objetivo es formar futuros investigadores, gestores y tomadores de decisiones.

El diseño y desarrollo de políticas públicas que apoyen a procesos de restauración de ecosistemas degradados puede ser un mecanismo necesario para restaurar no solo la biodiversidad y sino también la funcionalidad de los ecosistemas; ello puede lograrse a través de la puesta en marcha de incentivos (financieros y no financieros), sobre todo estos incentivos debes ser entregados a los actores locales.

References

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Preparado por: Nikolay Aguirre Mendoza, Ph.D.
Centro de Estudios de la Biodiversidad y Cambio Climático
Universidad Nacional de Loja
nikoaguirrem@yahoo.com

2012

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Biodiversidad y Cambio Climático

Monitoreo del Impacto del Cambio Climático en la Biodiversidad de los ecosistemas de Paramo en el Parque Nacional Pococarpus, Ecuador.

Introducción

El presente estudio de caso forma parte del proyecto Monitoreo a Largo Plazo del Impacto del Cambio Climático en la Biodiversidad de Ecosistemas de Páramo del Parque Nacional Podocarpus (MICCAMBIO) implementado por la Universidad Nacional de Loja. Este proyecto forma parte de la iniciativa global GLORIA. Dentro de este proyecto se ha seleccionado un sitio permanente de monitoreo, mismo que se encuentra ubicado en el sector sur-occidental del Parque Nacional Podocarpus (PNP).

El PNP, cubre una extensión de 146.280 hectáreas, de las cuales el 8% corresponden a ecosistemas de páramo (Becking 2004).  Estos ecosistemas se encuentran distribuidos en un rango altitudinal entre los 2800 y 3800 m s.n.m., sobre la cordillera oriental de los Andes. Se trata de ambientes húmedos (2.000 a 4.000 mm de precipitación anual) y muy fríos (temperatura diaria promedio de 10 °C con mínimas de hasta -3 °C). Estos páramos tienen mayor diversidad y endemismo en el Ecuador, debido principalmente  a su ubicación dentro de la formación de Huancabamba y por estar en contacto con la zona Tumbesina, entre las cuencas Amazónica y del Pacífico, lo cual origina una zona de transición de los páramos de norte de los Andes hacia la Puna más al sur en el Perú (Becking 2004, Lozano et al. 2003, Herbario LOJA 2000, Apolo 1984).

En este contexto, el establecimiento de un espacio geográfico permanente de monitoreo a largo plazo tiene como objetivo principal la generación de información que fundamente el entendimiento del cambio climático, facilite el estudio comparativo con otras regiones de los Andes y del mundo, y permita estructurar estrategias de adaptación local y regional.

Problema a resolver

A pesar que el Ecuador ha estado involucrado en procesos globales relacionados con el cambio climático desde la década del 90, ya sea a través de la ratificación en 1994 de la CMNUCC, del Protocolo de Kyoto en 1998; así como mediante el desarrollo de más de 60 estudios. Se ha avanzado relativamente poco en el diseño e implementación de investigaciones de largo plazo, que permitan generar información y conocimientos de los impactos y la vulnerabilidad a diferentes escalas. Sobre todo en lo relacionado a los impactos en los elementos de la biodiversidad que evalúen los impactos a nivel local para proyector escenarios a nivel regional.

En el Ecuador las alteraciones de los patrones de precipitación y temperatura a nivel espacial y temporal se manifiestan cada vez con más frecuencia, cuyos impactos inciden en los ciclos naturales que sostienen los medios de vida de las poblaciones (Encalada 2008).  Existen evidencias para el país que indican un incremento de la precipitación sobretodo en la región Litoral e Insular en esta última con un valor de cambio positivo del 200 %. Por otro lado, la temperatura ha experimentado incrementos de 1 °C tanto en las cuatro regiones naturales del país (Ontaneda et al. 2002). La Secretaría Nacional de Planificación y Desarrollo (2007) indica que en el país existe un aumento progresivo de eventos climático extremos como inundaciones, sequías y temperaturas extremas ocurridas en el periodo entre 1990 y 2006.

Entre los ecosistemas terrestres más vulnerables, se encuentran los páramos en razón que estos están mayormente condicionados por temperaturas bajas (Pauli et al. 2003). El Ecuador está atravesado por la Cordillera de los Andes, lugar donde se sitúan los ecosistemas de páramo, considerados como unos de los “hot spots” mundiales y además donde el aumento de la temperatura se manifiesta de manera más acentuada, afectando a la biodiversidad y la prestación de bienes y servicios.

Acciones para responder a los impactos del cambio climático

A partir del 2908, con la vigencia de la Constitución Política, la naturaleza adquiere mayor importancia, especialmente porque se agrega la figura jurídica como sujeto de derecho, condición que le otorga mayor visibilidad y vigor sobre todo cuando se enfrenten intereses económicos y de conservación. Además en diciembre del 2009 se crea la Subsecretaría de Cambio Climático, cuya misión es liderar acciones de mitigación y adaptación del país para enfrentar el cambio climático y promover las actividades de conservación que garanticen la provisión de los servicios ecosistémicos.

El Ministerio de Ambiente ha priorizado el tema de la mitigación y adaptación al cambio climático. Para ello ha construido instrumentos que soportan esta priorización. Entre las que se destacan están la Política Nacional Ambiental, la Estrategia Nacional de Cambio Climático y la Estrategia Nacional REDD. Entre los principales ejes que direccionan la actuación del MAE se mencionan: i) fortalecimiento de la capacidad científica; ii) la vigilancia del sistema del clima, registro de emisiones de GEI y análisis de vulnerabilidad; iii) mitigación de emisiones de GEI y adaptación al cambio climático; y iv) fomento de capacidades institucionales y concienciación ciudadana sobre el cambio climático.

En lo que concierne al tema de adaptación, en el Ecuador, existen dos iniciativas piloto que el MAE conjuntamente con apoyo internacional está desarrollando y que contribuyen con importantes herramientas e insumos técnicos para su réplica a nivel nacional y regional.

  • El Proyecto de Adaptación al Cambio Climático a través de una Efectiva Gobernabilidad del Agua en Ecuador (PACC), cuya finalidad es reducir la vulnerabilidad del Ecuador ante el Cambio Climático a través del manejo efectivo del agua, desarrollo de capacidades específicas, manejo de información y conocimientos, y mecanismos financieros flexibles para promover iniciativas locales en el manejo sostenible del agua.
  • Proyecto Regional Andino de Adaptación al Cambio Climático (PRAA), con la finalidad de fortalecer la capacidad de resiliencia de los ecosistemas y economías locales frente a los impactos del retroceso glaciar en los Andes tropicales, mediante la implementación de actividades piloto de adaptación  en áreas seleccionadas de Ecuador, Perú  y Bolivia).

Con relación a procesos investigativos, se menciona el cado del proyecto Monitoreo a Largo Plazo del Impacto del Cambio Climático en la Biodiversidad de Ecosistemas de Páramo del Parque Nacional Podocarpus (MICCAMBIO), mismo que es implementado en una de las regiones más diversas del Ecuador. Este proyecto forma parte de las 76 regiones piloto distribuidas en todo el mundo que forman parte de la red de monitoreo del cambio climático llamada GLORIA, y constituye uno de los 16 sitios de monitoreo en los Andes tropicales. El proyecto en su primera fase contempla de una duración de cinco años, etapa en la cual se puedan disponer de insumos que brinden un aporte científico y puedan ser usados por las instancias pertinentes para el desarrollo de mecanismos de adaptación al cambio climático en los ecosistemas de páramo.

Resultados

Se ha identificado y seleccionado una zona piloto que será usada para el monitoreo continuo de los impactos del cambio climático en la biodiversidad de los páramos del Sur del Ecuador. Donde se ha generado la línea de base florística y se han construido tendencias de futuros cambios en el comportamiento de especies seleccionadas.

Selección e identificación de la zona piloto del PNP

La zona piloto del PNP se compone de tres cimas situadas en el filo de la Cordillera Oriental de los Andes, a lo largo de la gradiente altitudinal del páramo (ver Fig. 1a). Las cimas se distribuyen en un rango altitudinal de 3200 a 3400 m snm. (Fig. 1b).  Toda el área se caracterizada por la ausencia de intervención antrópica, la influencia de similares condiciones climáticas y se desarrollan en pendientes que van de moderadamente escarpadas a escarpadas.

Figura 1. Localización de la zona piloto de monitoreo a largo plazo. a) Zona piloto dentro del contexto Ecuador  y el PNP, y b) distribución de las cimas dentro de la zona piloto a lo largo de la gradiente altitudinal del páramo.

Cada cima consta de dos áreas cimeras, la superior ubicada a 5 m de desnivel desde el punto cumbre y la inferior a 10 m de desnivel desde el punto cumbre. En el área superior se establecieron cuatro parcelas de 3×3 metros en cada cima y en dirección a los puntos cardinales (N, S, E y O); las parcelas fueron divididas en nueve cuadrantes de 1m2, donde las parcelas ubicadas en las esquinas fueron aquellas usadas para el monitoreo permanente. En total 48 parcelas fueron instaladas y monitoreas para la zona piloto (ver Fig. 2).

Figura 2. Vista lateral de una cima, con las curvas de nivel y diseño del muestreo esquemático. Los cuadrantes en negro representan las parcelas permanentes.

Diversidad florística de la zona piloto del PNP

Las parcelas permanentes de la zona piloto del PNP registran 86 especies, 60 géneros y 33 familias dentro de las cuales las más representativas son Asteraceae, Ericaceae y Poaceae. En cuanto a las especies características de estos páramos se encuentran Tillandsia aequatorialis y hierbas bambusoides como Chusquea neurophylla y Neurolepis nana. De acuerdo a los índices de diversidad que se presentan en la figura 3, se puede observar que las tres cimas tienen valores altos, presentándose diferencias significativas entre las cimas CIA y CIB, que son las más cercanas; mientras que entre CIA y CIC no hay diferencias marcadas pese a que son las cimas más lejanas y representan los límites altitudinales inferior y superior de la zona piloto del PNP.

Figura 3. Índice de diversidad de Shannon promedio entre cimas, las barras indican el error estándar respecto al promedio n=16, letras iguales indican que no hay diferencias significativas (Test Tukey p≤0.05) determinadas con un ANOVA realizado mediante el SPSS 16.

Por su parte el índice de similitud de Simpson señala que todas las cimas son medianamente similares (37 %), sin embargo las que tienen mayor similitud son la CIB y CIC (44 %), mientras que la CIA guarda una similitud un poco menor con respecto a las anteriores. Por otro lado al realizar el análisis entre las direcciones se pudo observar que aquellas exposiciones que comparten más elementos florísticos son la Oeste, Sur y Norte de las cimas CIB y CIC (ver Figura 4).

Figura 4. Análisis clúster para la determinación de similitudes con el Índice de Simpson mediante el programa PAST 1.91.

La diversidad florística encontrada indica que la zona piloto contiene una muestra representativa de la vegetación existente en los páramos de la región sur del Ecuador, ya que las 86 especies registradas en este estudio, representan el 39 % de lo encontrado por el Herbario LOJA (2000), quienes muestrearon 116 parcelas de 25 m2 en cinco sitios del PNP. Las familias y especies más conspicuas, son precisamente aquellas que diferencian a los páramos arbustivos del Sur con respecto a los páramos del Norte.

Entre las cimas, no existe un patrón definido con respecto a la altitud, contrario a lo que otros autores (Bertin et al. 2003, Villar y Benito 2003, Erschbamer et al. 2006) manifiestan al determinar que la diversidad aumenta o disminuye con relación a la gradiente altitudinal. Igual patrón se obtiene con respecto a la similitud, en donde las cimas más cercanas son las más disímiles, contrastando con lo encontrado por Sklenár y Jørgensen (1999), donde la similaridad entre formaciones cimeras decrece conforme incrementa la distancia entre las mismas.

Estas variaciones probablemente se deban a la ubicación de CIA, en el límite más bajo y en una zona de ecotono entre el bosque andino y el páramo, por lo que estos lugares de transición son de gran importancia para identificar el posible cambio del límite en un futuro producido por las variaciones climáticas y predecir el destino de las especies en mayores altitudes (Kazakis et al. 2007, Pauli et al. 2007).  Otro de los factores que podría estar influenciando dentro de las cimas, es la disponibilidad de condiciones apropiadas para la colonización por parte de especies que se encuentran a menores altitudes (Sklenář y Ramsay 2001); esto en CIA podría darse por estar una zona de transición, y en CIC se podría deber a que esta cima se convierte en el último espacio para la migración de las especies.

Determinación de patrones de comportamiento de diez especies frente a escenarios de cambio climático

De las 86 especies registradas en la zona piloto del PNP, se consideró aquellas que se encontraron presentes en las tres cimas, de consistencia semileñosa o leñosa longevas, en mal estado de conservación y con mayores valores de densidad y dominancia. De esta manera, se seleccionaron como especies indicadoras del cambio climático para los páramos del sur del Ecuador a: Arcytophyllum setosum, Bomarea brachysepala, Chusquea neurophylla, Disterigma empetrifolium, Escallonia myrtilloides, Ilex myricoides, Miconia dodsonii, Vaccinium floribundum, Valeriana microphylla y Weinmannia fagaroides.

Luego considerando valores climáticos (temperatura y precipitación tomados de la base de datos de las estaciones meteorológicas) y topográficos (recopilados de estudios anteriores en el sitio de interés), se elaboró mapas de distribución potencial actual de las especies en la zona de páramos del PNP mediante el programa IDRISI Taiga versión 16.04 (ver Figura 5a).  Con referencia a estos mapas y los datos climáticos provistos por el WorldClim dentro del modelo de circulación general HadCM3 escenario A2a, de 1 km ² de resolución, se elaboró los mapas de distribución potencial al 2020 usando IDRISI Taiga versión 16.04 (ver Figura 5b).

Figura 5: a) Distribución potencial actual de las especies indicadoras de cambio climático en el año 2009, con una temperatura promedio de 11,2 ºC y una precipitación promedio de 102,2 mm (n= 50 años), en donde las especies ocupan 88,2 % de la superficie del páramos del PNP; b) Distribución potencial futura para el año 2020 bajo un escenario de cambio positivo de temperatura y precipitación  de 12,8 °C y 110 mm respectivamente, en donde las especies ocupan solamente el 9,8 % de la superficie del páramo del PNP.

A partir de estos escenarios, se determina que para el año 2020 la distribución natural de todas las especies seleccionadas se alterará significativamente, siendo Chusquea neurophylla, Valeriana microphylla, y Miconia dodsonii las más afectadas, ya que su rango de distribución geográfica es más restringido y tienen requerimientos más específicos de precipitación y temperatura por lo que tienen una respuesta más lenta a dichos cambios, produciéndose una reducción de su hábitat equivalente al 93 % dentro de los páramos del PNP.  Esta tendencia podría conllevar a la desaparición de las especies, con la consecuente degradación de los páramos del PNP, tal como lo mencionan Jiménez (2009) y Enquist (2002) al decir que los páramos o los ecosistemas ubicados a mayores altitudes son los más sensibles a las variaciones climáticas, principalmente en lo que respecta a los incrementos de temperatura, ya que estar más adaptados al frío

Consolidación de redes de investigación del cambio climático

Uno de los primeros alcances de GLORIA a nivel sudamericano, es la formación de la Red Andina GLORIA, de la cual el Ecuador también forma parte conjuntamente con países como Argentina, Perú, Chile, Bolivia, Venezuela y Colombia representados a través de las universidades y centros interesados en desarrollar investigaciones del cambio climático en los Andes.

Por ello el aporte de la Universidad Nacional de Loja, a través de la ejecución del proyecto MICCAMBIO ha sido de gran importancia, ya que ha permitido una participación más activa del Ecuador en reuniones, talleres y conferencias, en las que se ha propiciado espacios para el intercambio de los conocimientos y experiencias adquiridos durante esta fase, además se ha contribuido a la generación de protocolos adaptados para la región andina (e.g. Ojeda et al. 2010) y a la propuesta de metodologías que permitan la obtención de mejores resultados, una de ellas consiste en la Cuantificación de la cobertura en las áreas cimeras para los sitios piloto GLORIA en los páramos y otra vegetación densa tropical de la región Andina (Aguirre y Schwarzkopf en prep.), la misma que se está validando en el PNP con el apoyo de la Universidad Nacional de Loja y en lo posterior podrá ser utilizada para futuros monitoreos en otras localidades de los Andes.

Conclusions and Recommendations

Los estudios de monitoreo a largo plazo, permiten proveer de evidencia científica relevante acerca de los impactos del cambio climático que puede ser utilizada por las personas interesadas y tomadores de decisiones a diferentes niveles. Por lo que es importante que más universidades organizaciones gubernamentales y no gubernamentales se involucren en este tipo de investigaciones, lo que permitirá la interacción entre diferentes entidades y la transferencia de información que puede servir como línea base para estudios más detallados.

Es necesario seguir creando protocolos que permitan el monitoreo en diversos ecosistemas, y puedan ser utilizados en otras regiones, para disponer de información recopilada con el mismo nivel de detalle, lo cual a su vez facilitará la creación de tendencias del comportamiento de la biodiversidad a nivel regional.

Los páramos de la Región Sur del Ecuador son ecosistemas bastante diversos y poco alterados, con microclimas muy específicos que generan diferentes patrones en cada sitio; su importancia hídrica para la región, así como su gran valor biológico, paisajístico y cultural, acentúan la necesidad de continuar investigando estos sitios para prever los posibles impactos del cambio climático y elaborar estrategias que permitan enfrentar el fenómeno. Para ello los procesos de modelamientos, puede ser herramientas útiles para puede ser usados no solamente para conocer el cambio de las especies en diferentes escenarios climáticos.

Literatura citada

Aguirre N. & T. Schwarzkopf (en prep.) Cuantificación de la cobertura en las áreas cimeras para los sitios piloto GLORIA en los páramos y otra vegetación densa tropical de la región Andina. Propuesta metodológica.

Apolo W. (1984) Plan de Manejo Parque Nacional Podocarpus. Ministerio de Agricultura y Ganadería. Programa Nacional Forestal. Quito, Ec. 86 pp.

Becking M. (2004) Sistema microregional de conservación Podocarpus. Tejiendo (micro) corredores de conservación hacia la cogestión de una Reserva de Biosfera Cóndor-Podocarpus. Programa Podocarpus. Loja, Ec.   Imprenta Monsalve Moreno.  p. 35-36.

Bertin L., R. Dellavedora, M. Gualmini, G. Rossi & M. Tomaselli (2003) Monitoring plant diversity in the Northern Apennines Italy. Disponible en http://www.gloria.ac.at/GLORIA_papers/Bertin_etal_2001_Monitoring_plant_diversity__Northern_Apennines_ARCH_GEOBOT.pdf (Consultado Marzo, 01 2010).

Encalada M. (2008) Política y estrategia nacional sobre el cambio climático para el Ecuador. 31 pp.

Enquist C. (2002) Predicted regional impacts of climate change on the geographical distribution diversity of tropical forest in Costa Rica. Journal of Biogeography 29:519- 534.

Erschbamer B., M. Mallaun & P. Unterluggauer (2006) Plant diversity along altitudinal gradients in the Southern and Central Alps of South Tyrol and Trentino (Italy). Disponible en: http://www.gloria.ac.at/GLORIA_papers/Erschbamer_etal_2006_Plant_diversity_along _ alt itudinal_gradients__S_and_CentralAlps_GREDLERIANA.pdf  (Consultado Enero 14, 2010).

Herbario LOJA (2000) Diagnóstico de la vegetación natural y de la intervención humana en los páramos del Parque Nacional Podocarpus.  Programa Podocarpus. Informe final. Loja, Ecuador. 75 pp.

Jiménez M. (2009) Resiliencia de los ecosistemas naturales terrestres de Costa Rica al cambio climático. Tesis para optar por el grado de: Magister Scientiae en Manejo y Conservación de Bosques Tropicales y biodiversidad. Programa de Educación para el Desarrollo y la Conservación a la Escuela de Posgrado del CATIE. Turrialba – Costa Rica. 140 pp.

Kazakis, G., D. Ghosn, I. Vogiatzakis & V.  Papanastasis (2007) Vascular plant diversity and climate change in the alpine zone of the Lefka Ori, Crete. Disponible en http://www.gloria.ac.at/GLORIA_papers/Kazakis_etal_2007_Vascular_plant_diversity_Biodivers.pdf  (Consultado Enero 11, 2010).

Lozano P., T.Delgado & Z. Aguirre (2003)  Estado actual de la flora endémica exclusiva y su distribución en el Occidente del Parque Nacional Podocarpus.  Publicaciones de la Fundación Ecuatoriana para la Investigación y Desarrollo de la Botánica.  Loja, Ecuador. 180 pp.

Ojeda T., P. Eguiguren, N. Aguirre (2010) Protocolo para la instalación de sitios piloto para el monitoreo del impacto cambio climático en la biodiversidad: Caso práctico de los ecosistemas de páramo del Parque Nacional Podocarpus. Loja, Ecuador.

Ontaneda G., G. García & A. Arteaga (2002) Evidencias del cambio climático en Ecuador. Actualización. 81 pp.

Pauli H., M. Gottfried, D. Hohenwallner, K.  Reiter, R. Casale & G. Grabherr (2003) Manual para el trabajo de campo del proyecto GLORIA. Instituto de ecología y conservación biológica.  Universidad de Viena. Disponible en: http://www.gloria.ac.at/downloads/GLORIA_MS4_Web_espanol.pdf (Consultado Enero 29, 2010)

Pauli H., M. Gottfried, K. Reiter, C.  Klettner & G. Grabherr (2007) Signals of range expansions and contractions of vascular plants in the high Alps: observations (1994–2004) at the GLORIA*master site Schrankogel, Tyrol, Austria.  Disponible en: http://www.gloria.ac.at/GLORIA_papers/Pauli_etal_2007_Signals_of_range_expansions_and_contractions__GLORIA_Schrankogel_GCB_1282.PDF (Consultado Marzo, 01 2010).

Secretaría Nacional de Planificación y Desarrollo (2007) Plan Nacional de Desarrollo 2007-2010.  504 pp.

Subsecretaría de Cambio Climático del Ministerio del Ambiente de Ecuador (2009) El cambio climático en el Ecuador: información Ministerio del Ambiente. Quito, Ecuador.

Sklenář P. & P. Jørgensen (1999) Distribution patterns of paramo plants in Ecuador. Disponible en: http://www.jstor.org. (Consultado Marzo  09, 2010).

Sklenář P. & P. Ramsay (2001) Diversity of zonal páramo plant communities in Ecuador. Diversity and distribution 7: 113-124. Disponible en: http://www.jstor.org/stable/2673344. (Consultado Marzo 07, 2010).

Villar L. & J. Benito (2003) La flora alpina de Europa y el cambio climático: El caso del Pirineo central. Disponible en http://www.aeet.org (Consultado Marzo 10, 2010).

 

Preparado por. Nikolay Aguirre, Tatiana Ojeda y Paul Eguiguren, Dic. 2011. Universidad Nacional de Loja.

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Conservación y Producción de Servicios Ecosistémicos

Los seres humanos dependemos de los ecosistemas para satisfacer la mayoría de nuestras necesidades cotidianas. De los ecosistemas obtenemos alimentos, agua, o combustibles y diversas materias primas. Los ecosistemas también son importantes para regular el clima que nos afecta y en ellos podemos recrearnos (Balvanera y Cotler 2007, Wunder et al 2007). En la búsqueda de satisfacer nuestras necesidades, los seres humanos hemos transformado el planeta de tal forma que en los últimos 50 años la cuarta parte del planeta se ha cubierto de zonas agrícolas; se han degradado o han desaparecido el 40% de los arrecifes de zonas costeras; la cantidad de agua que utilizamos se ha cuadruplicado; hemos duplicado la cantidad de nitrógeno disponible en los ecosistemas y triplicado la cantidad de fósforo; la concentración de bióxido de carbono en la atmósfera ha aumentado en un 30%; y las tasas de extinción de especies actuales son 1,000 veces superiores a las registradas en tiempos geológicos (MA 2005, Steffen et al. 2004, Vitousek et al. 1997). Estas transformaciones no sólo tienen consecuencias negativas sobre el funcionamiento de los ecosistemas, sino también sobre su capacidad para seguir proveyendo bienes y servicios a las poblaciones humanas (agua, leña, recreación, regulación de la erosión, o protección contra eventos extremos) (Wunder et al. 2007, MA 2005).

Ante esta problemática global, el principal reto constituye el entender la dinámica de los  ecosistemas naturales, el efecto de los cambios producidos por el hombre en los mismos y las consecuencias de estos cambios sobre el bienestar de la población humana. Para alcanzar este cometido es necesario entender, por un lado, cómo las sociedades interactúan con el ecosistema, dependiendo de su contexto socioeconómico, político y cultural, y por el otro lado, como está estructurado el ecosistema, cómo funciona, y cómo responde a los impactos antropogénicos.

Para poder transmitir de manera sencilla pero incisiva la conexión entre la condición de los ecosistemas y el bienestar humano se desarrolló el concepto de servicios ecosistémicos (Daily et al. 1997, Boyd y Banzhaf. 2006). Los servicios ecosistémicos, se definen como los beneficios que las poblaciones humanas obtienen de los ecosistemas, entendidos como el conjunto de organismos, condiciones abióticas y sus interacciones.

Bajo este marco conceptual, los factores que de forma más directa afectan la capacidad de provisión de servicios son aquellos que determinan cambios en las condiciones físicas o bióticas de los ecosistemas (llamados factores ecológicos), como el cambio de uso de suelo o el uso de ciertos tipos de tecnología (ver Figura 1). Los factores directos dependen, a su vez, de factores indirectos como son el crecimiento poblacional o las fuerzas económicas asociadas con la globalización. Tanto los factores directos (ecológicos) como indirectos (sociales) interactúan entre si a varias escalas espaciales y temporales afectando la capacidad de los ecosistemas para proveer ciertos servicios. Los servicios ecosistémicos que proveen los ecosistemas pueden clasificarse en cuatro tipos:

  1. Provisión de bienes tangibles (p.ej., alimentos, agua, madera),
  2. Regulación, resultado de las complejas interacciones entre los componentes físicos de los ecosistemas (p.ej., regulación climática o control de inundaciones),
  3. Culturales (p.ej., bienestar espiritual o recreación), y
  4. Soporte, que son los procesos ecosistémicos básicos que permiten que se provean los demás (p.ej. productividad primaria).

Sin embargo, el fomento de ciertos servicios han puesto de manifiesto la generación de disyuntivas entre estos, así se tiene que para promover la provisión de alimentos se ve afectada negativamente la provisión agua o control climático (MA 2005).

Figura  1: Marco conceptual de los factores que afectan la capacidad de provisión de servicios de los ecosistemas (tomado de MA 2003)

La preocupación mundial sobre el conocimiento y reconocimiento de diversos tipos de servicios que brindan los distintos ecosistemas, también ha sido una constante preocupación en el Ecuador, principalmente en lo relacionado con el agua, la recreación y la conservación de ecosistemas naturales y su biodiversidad. La región amazónica ecuatoriana forma parte de la cuenca con mayor producción hídrica en el mundo, la cuenca hidrográfica del amazonas, con 6,5 millones de Km2. Esta región incluye zonas forestales, pecuarias, agrícolas, urbanas y turísticas, constituye una oportunidad única para explorar e implementar acciones de investigación básica y aplicada.

Sin embargo, los esfuerzos realizados para reconocer y usar los SE se han caracterizado por ser aislados y generalmente basados en intereses de instituciones o grupos humanos particulares, localizados en determinadas regiones. Esto ha evidenciado una falta de objetivos sociales amplios y sinergia entre los distintos niveles de organización social (desde el político hasta el técnico), sobre el valor de los SE y su administración.

Tampoco se ha evaluado el potencial de provisión de servicios ecosistémicos del país, ni se ha considerado suficientemente la condición de que el Ecuador forma parte de los 17 países megadiversos del planeta y contiene dos ecoregiones terrestres reconocidos como “hots spots” de biodiversidad en el mundo, el choco biogegráfico y la vertiente amazónica de los andes (Mittermeier et al 1997, Myers et al. 2000, Brummitt & Lughadha 2003).

Por otro lado, a pesar de que sus ecosistemas naturales boscosos tienen una enorme riqueza en biodiversidad y potencial de proveer una infinidad de servicios ambientales, Ecuador, también tiene la tasa de deforestación más alta de América del Sur (FAO 2006). Entre las principales razones para la deforestación en el Ecuador está la explotación de la madera de los bosques y su conversión en sistemas agropecuarios, especialmente pasturas, para la producción ganadera (Wunder 2000). Las mayores tasas de deforestación se presentan en los ecosistemas de las regiones costera y andina, y en menor grado la región amazónica. Sin embargo la amazonia ecuatoriana durante las últimas décadas ha estado sujeta a constantes presiones y cambios de uso del suelo.

La RAE está ubicada al oeste del territorio ecuatoriano y está conformada por las provincias de Sucumbios, Orellana, Napo, Pastaza, Morona Santiago y Zamora Chinchipe, abarcando una superficie de 130.841 Km2, que cubre el 51% del territorio continental. La dinámica del uso del suelo en la RAE, como en muchas áreas del trópico, empieza con la explotación de los bosques naturales; seguida por la transformación de éstos en pasturas para la producción ganadera; después de algunos años estas áreas pierden su productividad, entonces los campesinos abandonan las tierras y buscan nuevas áreas boscosas y empieza nuevamente el ciclo antes descrito (Paulsch et al. 2001, Hartig & Beck 2003, Aguirre 2007). Muchas de las cuales, quedan fragmentadas y en serios procesos de degradación.

Esta región ha estado sujeta a continuas presiones a partir de 1972, especialmente por la actividad petrolera, actualmente está dividida en 26 bloques de exploración y explotación petrolera, de ellos 14 son operados por empresas privadas y los otros por la estatal Petroecuador. Varios de esos bloques se localizan en áreas protegidas o bosques protectores (p.ej. Cuyabeno, Yasuní y Limoncocha). Los impactos asociados con esta industria son de carácter ambiental y social y económico, debido a la contaminación ambiental por manejos no adecuados y por la infraestructura vial – petrolera que facilitó los procesos de colonización, explotación forestal, aculturación de las comunidades indígenas locales y efectos nocivos sobre la salud de los habitantes locales.

Por otro lado, la presión de actividades humanas en la región amazónica sur del Ecuador ha estado caracterizada por la explotación de minerales, recientemente se han descubierto una de las reservas más grandes de cobre de Latinoamérica y otra de oro, condición que ha traído una serie de discusiones sobre la pertinencia de la explotación.

Por ello, se requiere de construir procesos de investigación de largo plazo, que puedan generar conocimiento para apoyar la toma de decisiones de las instituciones sobre el mantenimiento y la provisión de servicios ecosistemas no solo a la población local, sino nacional y global. Para lo cual se requiere iniciar estudios interdisciplinarios sobre las necesidades de SE de las comunidades humanas y los espacios que pueden producir los mismos, sean estos bienes, (alimentos para los grupos nativos, agua), regulación (calidad y régimen de agua, protección contra eventos extremos, mantenimiento de suelo y su fertilidad) o culturales (recreación, espacios sagrados, etc.). Se ha evidenciado una necesidad nacional y global de investigar la potencialidad de los ecosistemas para producir servicios ecosistémicos, especialmente en lo que se refiere a:

  • Desarrollar marcos analíticos y metodologías robustas para evaluar cambios en la estructura y funcionamiento de los ecosistemas y sus consecuencias sobre la provisión de servicios ecosistémicos,
  • Entender las consecuencias de cambios en biodiversidad sobre la provisión de otros servicios,
  • Entender la interacción entre factores directos e indirectos que modifican los ecosistemas y la provisión de servicios,
  • Promover el entendimiento de la interacción (disyuntivas o sinergias) en la conservación y provisión de servicios,
  • Entender la relación entre servicios ecosistémicos y bienestar humano,
  • Explorar las implicaciones económicas de cambios drásticos en la provisión de servicios,
  • Entender los efectos de cambios en provisión de servicios sobre el bienestar humano, y
  • Modelar los efectos de los cambios en ecosistemas sobre los servicios.

En una fase inicial se puede abordar un espacio territorial y un conjunto reducido de servicios ecosistémicos para desarrollar acercamientos, metodologías y consolidar equipos de trabajo; posteriormente la lista de servicios analizados podrá ampliarse. Los procedimientos analíticos generados en una primera instancia podrán aplicarse posteriormente a otros ecosistemas y condiciones de interacción social, y a otras escalas espaciales. Con esto se contribuirá al desarrollo e implementación de estrategias y políticas que conduzcan hacia la provisión sustentable de servicios ecosistémicos en nuestro país. Así mismo se debe pretende contribuir a la formación de grupos de científicos y de cuadros capacitados para hacer investigación interdisciplinaria en torno a los servicios ecosistémicos y la búsqueda de la sostenibilidad.

Literatura citada

Aguirre N. (2007) Silvicultural contributions to the reforestation with native species in the tropical mountain rainforest region of South Ecuador.  Doctoral Dissertation in Forest Science. Universidad Técnica de Munich, Alemania.

Balvanera P. y Cotler H. (2007) Acercamiento al estudio de los servicios ecosistémicos. Gaceta Ecológica 84-85: 8-15.

Boyd, J., & S. Banzhaf. 2006. What are ecosystem services? The need for standardized environmental accounting units. Ecological Economics 63: 616-626.

Brummitt, N., Lughadha, E.N. (2003) Biodiversity: Where´s hot and where´s not. Conservation Biology 17 (5), 1442-1448.

Daily, G. C. (ed.). 1997. Nature’s Services: Societal Dependenc on Natural Ecosystems. Island Press, Washington, DC.

Hartig, H., Beck, E. (2003) The bracken fern (Pteridium aquilinum) dilemma in the Andes of South Ecuador. Ecotropica 9, 3-13.

MA (2005) Ecosystems and Human Well-Being: Synthesis. Island Press, Washington DC. USA

Myers N., Mittermeier R, Mittermeier C, Fonseca G., y Kent J. (2000) Biodiversity hotspots for conservation priorities Nature 403, 853-858

Mittermeier, R. Robles P., y Goettsch-Mittermeier C. (1997) Megadiversidad. Los países biológicamente más ricos del mundo. México: CEMEX S.A. y Agrupación Sierra Madre.

Paulsch, A., Schneider, R., Hartig, K. (2001) Land-use induced vegetation structure in montane region of Southern Ecuador. Die Erde 132, 93-102.

Paulsch, A., 2002. Development and application of a classification system for undisturbed and disturbed tropical montane forests based on vegetation structure. PhD Dissertation Thesis. Fakultät für Biologie, Chemie und Geowissenschaften, Universität Bayreuth.

Peter M. Vitousek,b John D. Aber,c Robert W. Howarth,d Gene E. Likens,e Pamela A. Matson,f David W. Schindler,g William H. Schlesinger,h and David G. Tilmani (1997) Human alteration of the global nitrogen cycle: sources and consequences. Ecological Applications: Vol. 7, No. 3, pp. 737–750.

Steffen, W., A. Sanderson, P. D. Tyson, J. Jager, P. M. Matson, B. Moore, III, F. Oldfield, K. Richardson, H. J. Schnellnhuber, B. L. Turner, II, and R. J. Wasson. 2004. Global change and the Earth system: a planet under pressure. Springer-Verlag, New York, New York, USA. 336 pp

Wunder S., Wertz-Kanounnikoff, Moreno-Sánchez R. (2007) Pago por servicios ambientales: una nueva forma de conservar la biodiversidad Gaceta Ecológica 84-85: 39-52

Preparado por: Nikolay Aguirre, Ph.D.  Profesor de la Universidad Nacional de Loja, Diciembre 2011.

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Avances y desafíos de REDD+ después de la COP 17

Entre los principales avances en el tema de REDD+ (Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación), alcanzados luego de la XVII Conferencia de las Partes de la ONU sobre Cambio Climático desarrollado en Durban (Sudafrica), se destacan los siguientes: (1) el establecimiento de los niveles de referencia de las emisiones, (2) la definición de cómo medir las reducciones de emisiones derivadas de las actividades forestales (MRV); (3) las Salvaguardas sociales y ambientales, y (4) el Financiamiento a largo plazo.

Los sistemas de Medición, Reporte y Verificación (MRV)

Una de las decisiones importantes en la COP 17 de Durban, está relacionado con los niveles de referencia de las emisiones. Lo cual podría ayudar a REDD+ a parecerse al MDL, un esquema que permite que los proyectos en los países en desarrollo generen créditos de reducción de emisiones, que pueden ser utilizados por países industrializados para cumplir con una parte de sus objetivos de reducción de emisiones, contempladas en el Protocolo de Kioto. Si bien ha existido cierta preocupación sobre si permitir créditos forestales en los esquemas de intercambio de emisiones podría inundar el mercado y ver a los países desarrollados comprando créditos en lugar de reducir sus propias emisiones, estos podrían ser una fuente importante de recursos para que quienes ejecutan proyectos de REDD+ ayuden a promover el esquema.

Sin embargo todavía se existen algunas interrogantes, que deberán ser resueltas en el mediano plazo, a continuación se presentan alguna de estas interrogantes:

  • El primer período de compromisos de Kioto excluye la conservación de los bosques y la deforestación evitada en el MDL, debido a preocupación sobre los enormes esfuerzos de monitoreo requeridos. Al respecto, se espera que el desarrollo de sistemas sólidos de MRV resuelva esta preocupación.
  • Todavía no está claro cómo REDD+ se relaciona con Kioto, porque no forma parte del MDL. Sin embargo, la solidez en los sistemas de MRV podría ayudar a REDD+ a acceder a este mecanismo en el futuro.
  • A decir de los expertos, es poco probable que las discusiones en torno a esto comiencen antes del 2020, dado que el esquema de intercambio de emisiones de la Unión Europea (EU-ETS, por sus siglas en inglés) – el mayor esquema multinacional de intercambio de emisiones de GEI a nivel mundial – “no tendrá en cuenta nada relacionado con REDD+ hasta el año 2020.
  • En 2008, cuando la UE consideró si aceptaría REDD+ en el esquema, dijo que se necesitaba mayor discusión, ya que había preocupación sobre la permanencia de las reducciones de las emisiones de REDD+, y la forma de medir e informar los logros en la reducción de emisiones en el sector forestal. Con la decisión sobre el MRV en Durban, se ha avanzado en el camino de  hacer que REDD+ sea lo suficientemente robusto como para ser parte de un acuerdo climático más amplio.

En resumen sistemas solidos de MRV podrían ayudar a que REDD+ sea considerado en el Mecanismo de Desarrollo Limpio.

 Los avances en materia de salvaguardas.

Las negociaciones sobre salvaguardas estuvieron presentes en dos campos: las discusiones técnicas sobre la orientación para la presentación de informes de salvaguardas, y las discusiones sobre el financiamiento de REDD+.

La explicación de cómo los países en desarrollo deben informar cómo han aplicado las salvaguardas sociales, ambientales y de gobernanza se ha debilitado, agregando que esto era más probable a costillas de los países en desarrollo, muchos de los cuales carecen de la capacidad para cumplir con los requisitos complejos y costosos de los donantes.

Sin embargo, la falta de reglas claras para los informes de salvaguardas pueden disuadir a los inversionistas que quieran asegurarse de que haya un monitoreo adecuado de los proyectos y que no amenacen los derechos de las comunidades que viven en los bosques o dañen el medio ambiente.

Hay un riesgo claro de que REDD, sin un sistema creíble de salvaguardas, no tendrá suficientes fondos, ni de fuentes públicas ni de los inversionistas privados. Aunque las negociaciones condujeron a sólo una orientación adicional básica para los países en materia de salvaguardas, un vínculo entre la fuente y el tipo de financiamiento y los requisitos de las salvaguardas se reconoce en la decisión sobre financiamiento.

Financiamiento a largo plazo.

La mayoría de las decisiones difíciles, relacionadas con las reglas específicas que regirán los mecanismos financieros, se dejaron para la cumbre de cambio climático en Qatar, el próximo año. En un inicio el financiamiento se basará en: (a) los mercados, (b) los fondos o una combinación de posibilidades.

Desafíos de REDD+ previo a la COP18

El mayor desafío para el futuro REDD+ es todavía el financiero. Hasta que no se disponga de algún tipo de claridad sobre cómo va a fluir el dinero y el tamaño de la reducción en las emisiones que se espera lograr, va a ser muy difícil implementar REDD+ a gran escala. Sin embargo existen algunos países que están listos para avanzar a la tercera fase de la implementación de REDD+.

Con el camino abierto en materia de salvaguardas y de sistemas MRV, es posible avanzar en la implementación de procesos REDD+ a nivel nacional en algunos países.

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Acuerdos de la XVII Conferencia de las Partes de la ONU sobre Cambio Climático (COP17).

En la ciudad de Durban (Sudafrica), representantes de 190 países luego de más de una semana de discusiones, llegaron a ciertos acuerdos mínimos que dejan entender la importancia global del tema de cambio climático. Estos acuerdos han sido catalogados como la hoja de ruta de la COP17, y entre los aspectos más importantes se mencionan los siguientes:

  1. La construcción de un nuevo tratado mundial vinculante aplicable a todos los países y sobre todo que obligue a Estados Unidos, China y la India a reducir sus gases efecto invernadero. Se señala que las negociaciones comenzarán en 2015 y el pacto deberá estar listo antes del 2020. Entraría en vigencia en el 2020, y la naturaleza jurídica exacta debe ser todavía discutida en próximas citas. El acuerdo deja abierta la cuestión del carácter obligatorio del futuro pacto climático.
  2. Un segundo periodo del Protocolo de Kioto, se acordó prolongar más allá de 2012 el Protocolo de Kioto (único instrumento jurídico vinculante que limite las emisiones de GEI de la mayoría de países industrializados y que expira el 31.12.2012). Este protocolo fue firmado en diciembre de 1997, y entró en vigor en febrero de 2005. Los delegados se pusieron de acuerdo sobre el lanzamiento de un segundo período de compromisos; que iniciaría en el 2013 y culmina en el 2017 o 2020 (por definirse). Con la novedad que Canadá, Japón y Rusia no se han comprometido a firmar el acuerdo de nuevo.
  3. El mecanismo de funcionamiento del Fondo Verde para el Clima, que dispondrá de 100,000 millones de dólares anuales y serán utilizados a partir de 2020. Este fondo será destinado a dar ayuda financiera a los países en desarrollo para que hagan frente al cambio climático (implementar acciones para disminuir las emisiones de GEI). Se financiara con aportes de los países más industrializados
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Manejo de Microcuencas

Desafíos para la conservación y restauración de la funcionalidad de los servicios ecosistémicos de las microcuencas en el Ecuador.

En el Ecuador el manejo de cuencas ha estado dirigido a enfrentar los problemas de suministro de agua para generación de energía eléctrica, alimentación de acueductos y en menor proporción para el riego de cultivos de exportación; a través del desarrollo de proyectos con fines de planificación del uso del suelo y conservar las fuentes de captación del recurso hídrico, proyectos en muchos casos con enfoques sectoriales. Pero se le ha dado poca importancia al manejo integrado de los recursos de la cuenca, acciones que han ocasionado la migración de la población de las vertientes, pues no existen las condiciones que les permitan mejorar su calidad de vida y de los recursos naturales.

Entre uno de los principales factores que han determinado los problemas que afectan actualmente al manejo de cuencas del país es precisamente su diversidad de condiciones ambientales, aspectos que han implicado, a realizar una multiplicidad de estudios con enfoques individualizados para cada cuenca. Así, hay cuencas en las que la demanda de agua ha superado la disponibilidad natural (subcuenca del río Pastaza), mientras que hay otras que con exceso de agua e inundaciones (cuenca del río Guayas); y otras son afectadas por intensos procesos erosivos (subcuenca alta del río Jubones). Dentro de este contexto, el deterioro de los sistemas hidrográficos del país es evidente; en general están afectados por altos grados de deforestación de la cubierta vegetal, por intensos procesos erosivos, por elevados índices de contaminación del agua y del suelo, por destrucción masiva de sistemas ecológicos enteros (caso de los ecosistemas de manglares, bosque seco tropical, bosque montano, etc.).

A partir de la promulgación de la Constitución Política del Ecuador en el año 2008, el manejo de cuencas hidrografías en el país se ha direccionado por un lado hacia otorgar mayores competencias a los Gobiernos Autónomos Descentralizados (GAD) y por otro lado manejar a la cuencas hidrográficas con un enfoque integrador. Donde el manejo integrado de cuencas es entendido como el proceso que consiste en armonizar el uso, aprovechamiento y administración de todos los recursos naturales (suelo, agua, flora, fauna, etc.); y la articulación de sinergias entre los sistemas naturales y sociales para la provisión continúa de bienes y servicios ecosistémicos. Todo ello con el horizonte de alcanzar el buen vivir de las poblaciones locales y del mantenimiento de la calidad de los sistemas naturales.

Con relación al nuevo marco institucional la Constitución Política del Ecuador, en el Artículo 244 hace referencia a la integración de GAD en regiones autónomas donde uno de los requisitos es el concepto de manejo integrado de cuenca, para lo cual plantea el diseño de una serie de incentivos; por su parte el COOTAD establece en los Artículos 15 y 16 el procedimiento para la conformación de estas regiones. Dentro de las competencias de los GADR se destaca la gestión para el ordenamiento de cuencas hidrográficas y la creación de consejos de cuencas (Artículo 262 de la constitución); de esta manera según el artículo 132 del COOTAD entre las competencias se destacan: (a) la ejecución de políticas, (b) la normativa regional, (c) la planificación hídrica con participación de la ciudadanía, especialmente de las juntas de agua potable y de regantes, así como la ejecución subsidiaria y recurrente con los otros gobiernos autónomos descentralizados. Además debe crear y liderar los consejos de cuenca hidrográfica, en los cuales se garantizara la participación de las autoridades de los diferentes niveles de gobierno y de las organizaciones comunitarias involucradas. En el Artículo 411 de la Constitución garantiza la conservación, recuperación y manejo integral de los recursos hídricos, cuencas hidrográficas y caudales ecológicos. Para ello, los GADR en coordinación con todos los niveles de gobierno, implementarán el plan de manejo de cuencas, subcuencas y microcuencas, en sus respectivas circunscripciones territoriales.

Bajo este nuevo contexto de gobernanza nacional, se requiere orientar el manejo de cuencas bajo un concepto integrador y sobre todo que genere los medios de vida (provisión de bienes y servicios ecosistémicos) para las poblaciones locales. Por ello el manejo integral de cuencas debe ser conceptualizado como el conjunto de programas, proyectos, obras y acciones que, a partir de las distintas necesidades y realidades sociales, culturales y económicas de las poblaciones locales; que asegure la provisión continua y permanente de bienes y servicios ecosistémicos (p.ej., madera, leña, alimento, agua, etc.); y que satisfaga necesidades actuales, sin comprometer la capacidad del sistema para satisfacer las necesidades de las futuras generaciones.

Entre los desafíos que se deben considerar bajo los actuales momentos y que se abordan en esta presentación se mencionan aquellos relacionados con la restauración de la funcionalidad de la microcuenca hidrográfica (vista como espacio y territorio).

(1) Restauración de la funcionalidad hidrológica forestal.- en este contexto el manejo de microcuencas debe tener como meta recuperar y conservar la provisión permanente del recurso hídrico, para lo cual el desafío será de pasar de procesos de reforestación a procesos de manejo y recuperación de la cubierta vegetal.

(2)  Reservorios naturales de agua.- Para ello se requiere un cambio de perspectiva de la visión general de los ecosistemas, es decir no deben ser vistos como simples aprovisionadores del recurso agua. Este cambio podría iniciarse con procesos de valoración económica de este recurso, para saber cuánto le cuesta a la naturaleza producirlo.

(3) Reservorios de carbono para la mitigación al cambio climático.- las microcuencas también pueden ser importantes espacios desde lo local para emprender acciones nacionales e internacionales, que apoyen acciones de mitigación a los impactos del cambio climático. Para ello puede analizarse la pertinencia de usar mecanismos recientes tal es el caso de la Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación de los bosques (REDD+).

Resumen de la ponencia presentada en el II Congreso Nacional Ambiental de los Gobiernos Autónomos Descentralizados Rurales. Loja, 23 y 24 julio 2011. Nikolay Aguirre Ph.D. Profesor de la Universidad Nacional de Loja, Ecuador.

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